Según el estudio que ahora se publica, el efecto del exceso de peso sobre el riesgo de covid-19 grave resultó especialmente acusado entre los jóvenes de 20 a 39 años de edad y disminuyó a partir de los 60 años; de hecho, en las personas mayores de 80 años, el aumento del IMC apenas impactó en el riesgo de covid-19 grave.
También hay que tener en cuenta que, como era de esperar, entre los más jóvenes estudiados (de 20 a 39 años) hubo menos casos de enfermedad grave comparados con el resto de grupos etarios (número de hospitalizaciones: 20 a 39 años, 922; 40 a 59 años, 2.845; 60 a 79 años, 5.058; mayores de 80 años, 4.678).
El aumento de probabilidad de enfermar más gravemente a medida que aumentaba el IMC fue un factor de riesgo independiente de otras condiciones de salud preexistentes, incluida la diabetes tipo 2. También se vio que esa probabilidad era mayor entre las personas de raza negra en comparación con las de raza blanca; no se constató que influyese más en grupos étnicos.
Carmen Piernas, del Departamento de Ciencias de la Salud de Atención Primaria de la Universidad de Oxford (Reino Unido), y autora principal del estudio, afirma que “nuestro estudio muestra que incluso un exceso de peso muy modesto se asocia con más riesgo de complicaciones graves de covid-19 y que el riesgo aumenta drásticamente a medida que lo hace el IMC. También mostramos que los riesgos asociados con el exceso de peso son mayores en personas menores de 40 años, mientras que el peso tiene poco o ningún efecto en sus posibilidades de desarrollar covid-19 grave después de los 80. Estos hallazgos sugieren que las políticas de vacunación deben priorizar a las personas con obesidad, especialmente ahora que la vacuna se está extendiendo a los grupos de edad más jóvenes».
Estudios anteriores ya habían relacionado la obesidad con resultados más graves por la infección con el virus SARS-CoV-2, pero este es el primero en examinar las consecuencias sobre la covid-19 en todo el rango de IMC.
Según datos aportados por la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), la obesidad es un factor de riesgo trascendental en el mal pronóstico de la enfermedad por coronavirus.
Los primeros estudios realizados en España al principio de la pandemia indicaban que hasta el 80% de los pacientes que tuvieron formas graves de la covid-19, que precisaron intubación, ventilación mecánica en la UVI y/o fallecieron, eran obesos.
Los resultados del estudio que publica hoy The Lancet Diabetes & Endocrinology acerca de este riesgo más acusado en los jóvenes también concuerdan con los hallados en otras investigaciones sobre población infantil. Un metanálisis en International Journal of Infectious Diseases llevado a cabo por un grupo de pediatras del Hospital Infantil de Vancouver, en Canadá, que incluía 42 estudios (275.661 niños sin comorbilidades y otros 9.353 sanos), ya destacó que la obesidad infantil puede conducir a un peor pronóstico de covid.
En ese trabajo, los investigadores apuntaban a que la adiposidad visceral que se encuentra en los individuos obesos puede estar detrás de una inducción de niveles más elevados de citocinas inflamatorias locales y sistémicas, a su vez relacionadas con la gravedad covídica.